ISSN, DOI y preservación: que tu revista siga existiendo dentro de veinte años
Identificar y preservar son dos problemas distintos con soluciones distintas. Una revista que resuelve solo el primero tiene enlaces que funcionan hoy y contenido que puede desaparecer mañana.
Tres capas que se confunden todo el tiempo
- ISSN: identifica a la revista como publicación seriada.
- DOI: identifica cada artículo y garantiza que el enlace siga llevando ahí aunque cambie el sitio.
- Preservación: garantiza que el contenido siga existiendo aunque la revista deje de existir.
Son independientes. Se puede tener las tres, dos o ninguna, y la mayoría de las revistas de la región tiene una o dos.
ISSN: uno por soporte
El ISSN lo asigna el centro nacional del país donde se edita la revista, es gratuito en la mayoría de los países y se tramita con la institución editora. Dos cosas que se pasan por alto:
- Si publicás en papel y en línea, necesitás dos ISSN distintos. Usar el del papel para la edición digital genera registros duplicados en todas las bases.
- Existe el ISSN-L, que vincula las distintas versiones de un mismo título. Es el que conviene declarar cuando un formulario pide «el» ISSN de la revista.
Y una regla: si cambia el título de la revista, cambia el ISSN. No es opcional.
DOI: el enlace que no se rompe
Un DOI es un identificador persistente que resuelve a la ubicación actual del artículo. Su valor no está en el código sino en el compromiso que asume la revista: mantener actualizada esa resolución para siempre.
Para asignar DOIs hay que ser miembro de una agencia de registro —Crossref y DataCite son las habituales en el ámbito académico—, lo que tiene un costo anual con tarifas reducidas para instituciones de muchos países. Varias redes regionales y consorcios universitarios ofrecen membresías compartidas que bajan bastante la barrera: consultá con tu biblioteca antes de descartar la opción por precio.
Tres obligaciones que vienen con el DOI y que conviene conocer antes de empezar:
- Depositar metadatos completos, no solo el enlace. Autores con ORCID, afiliaciones, licencia, resumen y, si se puede, las referencias citadas. Depositar las referencias es lo que permite que las citas entre revistas de la región se cuenten.
- Actualizar la resolución si migrás de sitio. Un DOI que apunta a una dirección muerta es peor que no tener DOI: promete permanencia y no la cumple.
- Registrar también las correcciones y retractaciones, enlazadas al artículo original.
Preservación: la pregunta incómoda
Si tu servidor se pierde mañana y el respaldo falla, ¿dónde está tu revista? Los respaldos que controla el propio equipo editorial no son preservación: dependen de la misma institución, de las mismas personas y del mismo presupuesto que pueden desaparecer.
La preservación real significa que copias del contenido están distribuidas en instituciones independientes de la tuya, con un compromiso formal de mantenerlas. Hay redes específicas para esto en el mundo de las revistas académicas, varias de ellas gratuitas o de muy bajo costo para publicaciones pequeñas, y algunas integradas directamente en los sistemas de gestión editorial: se activan desde la configuración.
Un buen punto de partida: preguntá en la biblioteca de tu institución y en tu red regional de revistas qué opción de preservación usan. En muchos casos ya existe una y es cuestión de sumarse.
Lista de control
- ¿Tenemos ISSN para cada soporte y declaramos el ISSN-L?
- ¿Asignamos DOI a todos los artículos, incluidos los números retrospectivos?
- ¿Depositamos metadatos completos, con ORCID y referencias?
- ¿Participamos en alguna red de preservación, y lo decimos en el sitio?
- Si la revista cerrara este año, ¿el contenido seguiría accesible?
La quinta pregunta es la única que importa de verdad. Las otras cuatro son el camino para poder responderla que sí.